La Universidad del Barrio, un espacio para el aprendizaje político

Una reflexión abierta, pausada y atenta como la que proponemos desde este espacio, representa, en el escenario actual, un paso relevante en un proceso de cambio necesario.

La Universidad del Barrio es un espacio de encuentro, debate y difusión de cultura histórica, económica, política y artística. Un espacio para el aprendizaje político a partir de la reflexión y la participación colectivas.

Esta iniciativa surge ante la profundidad de la crisis vivida y que afecta de maneras muy diversas a nuestra sociedad. Y siempre desde la convicción de que muchos problemas de este tiempo necesitan ser reinterpretados para promover la conciencia crítica y la capacidad de movilización y articulación políticas como ciudadanos.

La Universidad del Barrio parte de la hipótesis de que teoría y práctica pueden y deben volver a caminar de la mano. Sus promotores estamos convencidos de que la producción de buenas ideas para la acción transformadora y la convivencia es un acto político de primera magnitud que requiere compromiso y dedicación tanto como la participación en luchas y la actividad organizativa.

Nace con vocación de contribuir a reelaborar narrativas que den otros significados a nuestra identidad de ciudadanos amenazados y a nuestras formas de vida deterioradas, pero también con el empeño de evitar interpretaciones fáciles, superficiales y dogmáticas que no abren posibilidades de cambio real. Una reflexión abierta, pausada y atenta como la que proponemos desde este espacio, representa, en el escenario actual, un paso relevante en un proceso de cambio necesario.

La Universidad del Barrio, de acceso libre, busca también establecer puentes significativos entre la reflexión y la creatividad, procurando una aproximación entre intelectuales y artistas que favorezcan la renovación de sus respectivos desempeños. Sus promotores entendemos que se ha producido un alejamiento entre instituciones académicas de pensamiento y demandas sociales de acción. También creemos que la cultura, como acto de comunicación y actividad crítica y reflexiva, se ha ido estrechando hasta convertirse en un mero espectáculo de entretenimiento. En suma, los ciudadanos nos hemos convertido en simples espectadores de lo que hacen los políticos, los expertos y los promotores culturales.En el espacio que esboza la Universidad del Barrio, los ciudadanos podemos diseñar con expertos y artistas objetivos comunes de pensamiento y acción.
Por estas sesiones han pasado personalidades del mundo del conocimiento y la cultura de procedencias institucionales y geográficas muy distintas: profesores, investigadores, testigos de determinados aspectos de la realidad y con capacidad de transmisión de un conocimiento útil para el aumento de la reflexividad ciudadana, la toma de conciencia y la transformación económica, social, política y cultural.
Pero los verdaderos protagonistas son los ciudadanos, como emisores y como receptores de cultura crítica para la acción política colectiva.

Son dos los ejes que, en lunes alternos, conforman las temáticas tratadas en esta universidad popular: la historia y la economía, aunque ambas desde una perspectiva amplia, crítica y solidaria.

El curso de HISTORIA pretende dotarnos de herramientas críticas que nos permitan trabajar colectivamente en la construcción de interpretaciones del pasado alternativas a las narrativas oficiales o establecidas.
Pensamos que del mismo modo que sucede con el presente, el pasado admite diversas interpretaciones, y es un valor ciudadano reconocer esa pluralidad y evitar que la historia sea apropiada por una parte de la sociedad y no por un todo.

Creemos además que las instituciones políticas y académicas han excluido a los ciudadanos del diálogo acerca del conocimiento del pasado, tratando de establecer y difundir como objetiva y científica una versión del pasado que más bien refleja el estatus quo de determinados intereses políticos y universitarios. La historia es una construcción colectiva a la que nosotros queremos contribuir desde una obligada perspectiva crítica.

Por tanto, se ofrecen contenidos destinados a poner en tela de juicio relatos oficiales y hegemónicos acerca del pasado, a la par que se trabaja conjuntamente interpretaciones plurales y alternativas del pasado y sus narrativas.

También en los formatos intentamos combinar sesiones al uso con debates entre expertos, cine-forums o la proyección de documentales. Se trata de encontrar espacio para la crítica, la participación y la fiesta, evitando reproducir una vez más el esquema de expertos y oyentes.

Estos cursos, a lo largo de estos cuatro años, han estado a cargo de -entre otros- Emilio Silva (presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica), Pablo Sánchez León (historiador y promotor de encuentros entre expertos y ciudadanos), Noelia Adánez (politóloga e historiadora del pensamiento), Juan Carlos Monedero (politólogo) y Ariel Jerez Novara (politólogo y dinamizador de encuentros entre cultura y política).

Por su parte, el curso de ECONOMÍA pone este año el acento sobre la necesidad de analizar esta materia desde una mirada sistémica, que no es más que una mirada integradora de enfoques críticos y heterodoxos de la economía, y que nos permite concebir ésta como un subsistema de otro sistema más amplio, que es el sistema social… en última instancia, el capitalismo imperante.

Una mirada sistémica de la economía significa también partir de la comprensión de que las personas somos intrínsecamente interdependientes en la medida en que, en tanto que seres encarnados en cuerpos vulnerables, dependemos del trabajo de otras personas para vivir.
Todos estos trabajos de cuidados no los tiene en cuenta la economía convencional, pues suceden en el ámbito doméstico. Sin embargo, son tan indispensables para la subsistencia, el bienestar y la reproducción de la población como el trabajo mercantil, el empleo… si bien la creciente precarización laboral lo pone cada vez más difícil. Además, esto sucede en el marco de sociedades patriarcales, de modo que los trabajos de cuidados (o trabajos reproductivos) han sido, y siguen siendo, esencialmente (e injustamente) realizados por las mujeres. Al cubrir, con frecuencia, ambos frentes (empleo y cuidados), muchas mujeres se encuentran hoy con una suerte de “doble jornada”.

Lo que se pretende, en última instancia, es entender cómo funciona la economía y cómo ello afecta directa o indirectamente a nuestras vidas y a nuestros entornos. A partir de aquí podremos transformar la realidad que no nos guste.

 

José Bellver y Teatro del Barrio

 

Puedes ver en esta sección  las distintas sesiones que han tenido lugar en todo este tiempo

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