SESIÓN 7. NOSOTRAS EN NUESTRAS ENCRUCIJADAS: PARADOJAS DEL GÉNERO EN LA HISTORIA DE ESPAÑA

 

“A menudo, un sentimiento de inquietud me invade en las encrucijadas”,

Yves Bonnefoy, El territorio interior, 2014

Planteamos esta sesión como una incitación a un debate que aspira a recorrer al menos tres conjuntos de problemas:

 

1) Cómo puede abordarse el pasado de las mujeres, de los feminismos y de las relaciones de género desde el presente. O lo que es lo mismo, cómo pueden afrontarse las encrucijadas a las que nos enfrentamos las mujeres cuando cobramos conciencia de las paradojas que traspasan las lógicas del género.

 

2) Cómo se han articulado históricamente los discursos feministas con otros discursos políticos en la España contemporánea.

 

3) Con qué herramientas contamos para desbrozar el sentido de estas paradojas y de qué maneras podemos ponerlas en funcionamiento.

 

Esta sesión se ha concebido como un taller de reflexión conjunta  divido en tres partes. En la primera de ellas discutiremos sobre las nociones de mujer y género, así como sobre el feminismo en la historia y la historia feminista. Se trata sin duda de la parte más árida de la sesión, pero se ha considerado necesario clarificar y asentar ciertos conceptos y perspectivas que aparecerán de manera reiterada en las sesiones que, en adelante, giren en torno a estas cuestiones y que, asimismo, esperamos que el público incorpore al utillaje con el que acude a las demás sesiones de la Universidad del Barrio en esta primera edición de nuestro «Curso provisional de historia de España».

En la segunda trabajaremos sobre un breve fragmento de un conocido texto de Emilia Pardo Bazán en el que la escritora reflexiona sobre “La mujer española”, con el propósito de contextualizarlo y analizarlo desde una perspectiva que tratará de poner de relieve los desafíos a los que nos enfrenta una historia que va más allá de una recapitulación de las aportaciones de ciertas intelectuales al feminismo.

En la tercera parte veremos juntas tres clips de la película El Skylab, de la realizadora francesa July Delpy,  y debatiremos sobre las imágenes del género, de los feminismos y de las mujeres que contienen las escenas, así como sobre lo que la historiadora Caroline Walker Bynum llamó “el modo cómico” de narrar historias.

Contaremos con la presencia de Marisa Ruíz Trejo, de quien os dejamos un texto en el que podréis encontrar algunos de los argumentos con los que posiblemente os propondremos que iniciemos una conversación que esperamos que empiece este día y se mantenga constante. Podéis descargar el texto de Marisa aquí.

También os dejamos un texto en español de la muy influyente historiadora del género Joan Scott, que constituye el mejor punto de partida para iniciar nuestra sesión. El texto está disponible en este enlace.

Saludos

11 Comentarios
  1. lavecinadel5 6 años

    Reflexiones sueltas: ¿Por qué tenemos miedo a las palabras?. Las palabras no matan, los machismos sí. En la acampadasol también ondeaba otra pancarta que decía: «La revolución será en la tierra o no será» y nadie se asustó por este texto ecologista.
    ¿Por qué nos enrocamos en seguir usando/abusando un término maltratado como es el femenismo en lugar de hablar de género?.
    ¿La lucha feminista ha quedado en manos de las lesbianas?. Esto ¿no suena a argumento machista para justificar vanamente la acomodación burguesa de algunas históricas agrupaciones feministas?. Es tan peregrina la afirmación como lo sería decir que han sido las zurdas o las que tienen la raya en medio las encargadas de mantener la lucha.
    En un CIE murió Samba Martine, ¿quién puede asegurar que no murió por ser mujer?.

  2. Joseba 6 años

    Puede que estemos demasiado acostumbrados a consumir y tengamos dificultades para hacerlo interactivamente. Ya no digamos para pasar del consumo a la «simple» participación. Además, aún siendo la deseable en una Universidad, es tanta la autoridad y la solvencia de cada una de las personas que todos los lunes hacen sus presentaciones, e incluso de las personas que se animan al debate con sus ideas, sus testimonios o relatos… Vamos, que a mí al menos se me hace difícil encontrar algo pertinente que decir en este blog.
    Pero hoy no me quiero quedar sin agradecer una vez más a nuestro Teatro de Barrio y a su Universidad pero, sobre todo, a todas las personas que hacen posible que sigamos en el proceso, incluidos los que cada lunes y otros días completan el aforo.
    Como en cada cita con la Universidad del Barrio, este lunes he visto ampliarse mi conocimiento y he sentido expandirse mi perspectiva, para mejor sentirme en mi pertenencia a la humanidad. Para mejor abarcar la comprensión o la simple aceptación del otro (en plural o muchos plurales). En esta provisional historia de España…
    Yo entiendo que el espacio y el tiempo de lo común tienen que venir de la suma, de una «dialógica» no sintética de la integración de la diversidad. No se trata de restar para limar diferencias sino de re-conocer nuestros prejuicios y miedos para identificar aquellas luces que nos permitan acuerdos y desacuerdos con los que mejor hacer juntos en la pluralidad.
    ¡Nos vemos!

  3. EDU 6 años

    Quizá sea el momento de dejar los ismos de lado, debido a la confusión que crean incluso entre sus propios militantes, serían debates interesantes pero puede que largos y complicados para definirse, mas aún si cabe cuando las identidades entran en juego.
    Quizá debamos hablar de la mayoria de las minorias, reunirnos alrededor de los derechos humanos, las igualdades, la ética, la política……….. las defensas de lo que nos castiga y no nos deja vivir como personas dignas. Si uno toma conciencia de esta lucha no será necesario definirse como grupo para destacar las necesidades del mismo y sus demandas, tod@s estaremos en la misma lucha para tod@s, ya que tod@s seremos antes que nada ciudadan@s libres.

    Joseba compañero creo que este blog no es para sentar catedra, sino para expresar lo que sentimos y pensamos llanamente.
    A mi tu apreciación me parece bastante pertinente amigo.

    Alguien recomienda textos no muy densos sobre este tema.

    Gracias a los profes, ponentes y a la gente de Teatro de Barrio.

  4. carolina 6 años

    Gran sesión la de anoche. Antes que nada, felicitar a Noelia y a Marisa por esa mirada fresca de las encrucijadas, que me llevaron a comprender una encrucijada no como un problema sino como un cuestionamiento: algo que te hace tambalear y reflexionar hasta dónde nos ha llevado la historia a las mujeres, cuánto hemos avanzado y cuánto nos queda por avanzar.

    Pero también tengo sentimientos encontrados, porque al mismo tiempo que agradezco la fresca mirada de las encrucijadas, me dio mucha pena escuchar anoche palabras de una generación encadenada a mucho prejuicios. Y esos prejuicios, son techos tan duros de traspasar como las propias actitudes machistas, al menos, yo les asigno el mismo peligro. Durante mis años en España, más me han dolido los prejuicios de mis pares, que los de otra gente que de la que espero esos prejuicios…

    Con satisfacción vi las intervenciones de gente más joven, aunque también con preocupación, porque hay errores de conceptos, de discursos, prejuicios ( sí, también los hay en estas nuevas generaciones) , lo que representa una oportunidad maravillosa para aclararlos, en nuevas sesiones.

    También se dijo lo de las palabras, lo de cuidar el lenguaje…(alguien incluso se aventuró a decir «la lingüística».Creo que verbalizar el género no es ocurrencia antojadiza «de un grupo de señoras»… es tremendamente necesario, porque ni nos damos cuenta nosotras mismas cómo nos invisibilizamos y lo peor, cómo transmitimos esa invisibilización a nuestros hijos. Un día que se murió un querido amigo, mis hijas de cincos años me preguntaron si me podrían acompañar al tanatorio y les dije, «no hijas, de momento, un tanatorio no es un lugar para niños». A lo que me contestaron «¿Y para las niñas?» ¿Veis? no nos damos cuenta.

    Maravillosa la película del Skylab. Nos hace falta humor para abordar estas cosas, es un buen dispositivo el de Caroline Walker, eché de menos el ejemplo de cuando se discute en la mesa sobre el niño pequeño de la peli, que quiere ser peluquero juega con muñecas.. esa discusión es preciosa.

    Tenía una pregunta anoche, que evité cuando la discusión tomó otros derroteros…¿En qué momento «feminismo» y «radical» se unieron, al punto de acompañarse en los discursos de las más inesperadas gentes?

    En fin, sigamos desentrañando, divulgando y explicando el feminismo, hace mucha falta. El de anoche también fue un ejercicio de tolerancia. De esa tan necesaria para entender, comprender y asumir lo que decía la dichosa pancarta del 15M.

  5. Joseba 6 años

    Yo creo que estamos en un precioso proceso de recuperación de la memoria, muchas personas pensando juntas; con nuestros prejuicios, nuestros miedos, nuestras torpezas… Pero con el entusiasmo, la valentía y la voluntad de «reinventar» el país. No sobran palabras, pancartas, ni discursos. Y quizá tampoco ismos. También podemos recuperar el lenguaje y apropiarnos de él para renovarlo, sufijos incluidos. Aprendamos de nuestros miedos, de los matices que introducen las diferencias y las dificultades definitorias, enriqueciendo muestro pensamiento con las particularidades de la diversidad.
    Yo creo que ya lo estamos haciendo. Desde luego. Integrando cada día un mayor respeto por las identidades (las muchas en) de cada cual, y consolidando el cambio en una trasversalidad que va de lo público a lo más íntimo.
    Pongamos palabras, sí. Sencillas, llanas y más elaboradas. En ese bonito «escenario» de la Universidad del Teatro de Barrio, donde confluyen el sentido común, la buena voluntad y las experiencias.
    Sí nos tambaleamos o nos tiembla el pulso, que sea para mejor volver al «equilibrio» de la mayoría de las minorías (o como le queramos llamar), así como a la controversia creativa…
    (Gracias Edu y demás personas)

  6. Ramiro 6 años

    Interesante sesión sobre el feminismo que suscitó múltiples reflexiones.
    Al inicio de la sesión ya se manifestó un comentario positivo de sorpresa por el número de asistentes del género masculino. Lo digo con todo el cariño y respeto, pero a estas alturas, ¿no es más sorprendente el prejuicio?
    Para los que por primera vez ponemos el pie en una Universidad, que es ésta, la del Teatro del Barrio, se hace evidente que no disponemos de un discurso cientifista, incluso algunos cargamos con la dificultad de exponer, a un público tan amplio, verbalmente y con claridad una idea. Pero esto no es óbice para que tras las exposiciones y los comentarios que ellas suscitan, no generen conocimiento y por tanto interrogantes.
    Como por ejemplo y extractando el tema de ésta última:
    Ser hombre, mujer, homosexual, lesbiana, negro o blanco, emigrante, etc., ¿es etiqueta que impida considerarme un igual como persona?
    Admitiendo que esto sea así quiero entender, tal vez equivocado, que las problemáticas distintas y, a su vez, grupales generan identidades, las cuales, no deberían ser impedimento para juntos, salir de la encrucijada hacia una IDENTIDAD.
    Dicho lo que yo pude entender, no sé si me sorprendió que el debate más frontal se diera entre las propias mujeres. Eso me lleva a pensar en demasiados puntos a consensuar, incluyendo también la posible y “atrevida” aportación del hombre.
    Agradecimiento y saludos para todos.

  7. Karol 6 años

    Sinceramente para mí fue bastante decepcionante el debate del lunes pasado. Voy todos los días al Teatro del Barrio y siempre salgo con muy buen sabor de boca por todo lo aprendido en las ponencias y sobre todo por lo que me aportan las distintas visiones que dan los compas cuando levantan la mano y exponen su opinión o simplemente nos cuentan sus historias. Sin embargo, lo del lunes me sorprendió negativamente, no porque no esté abierta a distintas perspectivas de las mías si no porque escuché los mismos prejuicios sobre el feminismo que siempre en toda «discusión» terminan saliendo. A parte de ser poco originales, creo que ciertas personas que les conviene desvirtuarlo o simplemente que les da miedo perder muchos de sus privilegios han conseguido enraizar y asociar tanto la palabra «feminismo» a algo radical que me da rabia que gente culta e inteligente se lo crea.
    Totalmente de acuerdo con la vecinadel5 pero también quiero invitar a la reflexión. A que miremos hacia atrás por todo lo que han conseguido muchas mujeres que han hecho historia por haber luchado por derechos que hoy día podemos disfrutar. Porque desde que el Patriarcado se instauró las mujeres hemos ido siempre por detrás y por ello ha sido primordial que nuestras antecesoras se juntaran y conformaran una lucha para ir a la par de los hombres, nunca por encima. Hace años en los 70 debido a la represión que existía era lógico y necesario que hubieran colectivos no mixtos donde las mujeres pudieran expresar libremente sus opiniones. Hoy en día estoy totalmente de acuerdo en que vivimos en una sociedad mixta y por lo tanto han de haber colectivos no mixtos y por supuesto que hay cada vez más hombres feministas y que no tienen miedo de decirlo! Así que dejemos de tener miedo a la palabra «feminismo» porque es menospreciar todo lo que este movimiento ha conllevado. No comparto en absoluto la idea de que tendría que adoptarse otro nombre para éste porque a un grupo le de miedo o le resulte radical.

  8. Luis 6 años

    El texto de la Pardo Bazán que vimos el lunes destacaba que el 50 % masculino de la humanidad se estaba beneficiando de los avances sociales , políticos ,etc que se estaban produciendo ,mientras que al otro 50 % femenino no se le permitía tomar parte en esa carrera del progreso .
    La consecuencia es la obtención de una sociedad modulada básicamente por los valores masculinos.Con ello la humanidad se está privando del equilibrio que aportaría a su construcción la visión femenina .
    Pues bien , aunque a muchos les parezca cómico -con lo serio que suele ser lo cómico- ¿que os parecería proponer un período de 20 ó 30 años en que el sufragio fuese sólamente femenino ?
    Creo que se corregirían muchas deformaciones acarreadas hasta ahora por una visión del mundo y unos intereses que no se corresponden con la esencia de la totalidad de los seres humanos.
    No estoy hablando de que los hombres pasasen a la inactividad o a la dependencia total, sino a que , durante un período suficiente, fuesen las mujeres las que eligiesen a los representantes que ellas considerasen más adecuados (mujeres u hombres) para dar un nuevo enfoque a la sociedad.
    Me viene a la memoria Saramago cuando en El memorial del Convento dice algo así como que el mundo se sostiene por la ilusión de los hombres y las conversaciones de las mujeres.
    ¡Tienen que estar presentes esos dos pilares con igual fuerza en una sociedad más cercana a la Naturaleza que al fin es lo que somos!

  9. Maria 6 años

    Como siempre, agradecer a las ponentes por compartir su tiempo con nosotros, y sobre todo sus conocimientos.

    Al igual que comenta Ramiro, yo también me fije en el comentario sobre el número de varones presentes en la sala. Lo comento, sin ningún afán crítico, porque para mí es sintomático del tema que abordamos. Estudiar, investigar u opinar sobre conceptos ajenos a la propia persona, es más sencillo, porque somos capaces de distanciarnos con facilidad del objeto de estudio. Pero con el género y la identidad esto es más complicado. El comentario para mí refleja que siempre que abordamos el género, no podemos abandonar nuestra propia construcción personal de nuestra identidad y como nos situamos respecto al género, seamos más o menos conscientes de ello.

    Por eso, entiendo al compañero que comentó que los discursos ecologistas generan menos polémica en la gente o les llegan más fácilmente que el feminismo. Para mí, la dificultad no nace de las personas que se encargan de concienciar al resto, está en el propio mensaje a trasmitir. “La tierra hay que cuidarla” es un mensaje más fácil de digerir, cualquier persona puede introducirlo en sus esquemas sin generarle conflicto. El tema del machismo, feminismo, el género, la igualdad… es más complicado de integrar, y de escuchar, como pudimos comprobar todos cuando se abrió el turno de palabra y cada uno expresó su opinión.

    Hay muchas personas que cuando escuchan un discurso feminista se sienten atacadas. Incluso para aquellos que están muy concienciados con los temas sociales en general, las feministas les provocan reacciones de rechazo, como reflejó Marisa con lo sucedido con la pancarta en el 15M.

    Sin desmerecer la primera parte de la sesión, que fue muy interesante, la segunda fue especialmente enriquecedora. Escuchar las distintas opiniones que las ponentes habían suscitado con su intervención, y cómo cada uno habíamos «escuchado» el mismo mensaje.

    Recuerdo, por ejemplo, como alguien comentó lo mal que le sentaba el que se hubiera impuesto en el lenguaje ciertas formulas para visibilizar lo femenino, a diferencia del uso habitual en castellano del género masculino como forma no marcada o inclusiva. Tengo que reconocer, que aunque entiendo la necesidad e importancia de hacerlo, y comprendo los supuestos en los que sostiene (al igual que sucede con la discriminación positiva, la paridad…), coincido con la compañera que cuando escucho lo de “miembros o miembras” me rechina. Y es difícil para mí controlar esa reacción porque es emocional, se le escapa a la razón. Reconozco que he conseguido naturalizar el “todos y todas”, y lo utilizo cuando me dirijo a una audiencia compuesta por hombres y mujeres, especialmente al inicio, pero me resulta muy difícil mantenerlo durante todo el discurso. Con el lenguaje construimos nuestra realidad, y entiendo que las personas que lo tienen integrado, lo utilicen; pero para muchos supone un esfuerzo que terminas asociando con rechazo.

    Por eso, coincido con la compañera en que obligar a ello como una medida impuesta (y para mí, algunas veces con una intención política de esos partidos que quieren seguir siendo de izquierdas sin renunciar a lo neoliberal, y utilizan la lucha de la mujer cuando les interesa como cortina de humo) ha podido generar mayor rechazo, que si se hubiera introducido de manera más natural, por imitación, al escucharlo cada vez más en personas concienciadas, y no en la mayoría de nuestros políticos, que resulta impostado, y en ocasiones, hasta ridículo.

    Siguiendo con el lenguaje, yo creo que está claro que los términos “feminismo” y “feminista” están cargados de connotaciones, y para muchos negativas. Se que la propuesta que se lanzó de cambiar de estrategia y “hablar de igualdad”, abandonar el término feminista, puede resultar tentadora, pero entiendo perfectamente que a las feministas que llevan muchos años de lucha a sus espaldas, no les agrade. Renunciar a eso es como aceptar que en efecto es un término negativo o que esa lucha no se hizo bien, que nuevamente las mujeres que lucharon por ello sean olvidadas, y ahora se hable de una nueva corriente, la correcta, la de la igualdad, enterrando toda la lucha previa.

    Pero más allá eso, que puede ser solo una apreciación mía, los cambios en la sociedad no nacen de eslóganes. Que aunque vivimos en la sociedad de la imagen, el marketing y el consumo, cuando hablamos de ideologías, valores, identidades… no deberíamos caer también en ese estilo “consumista”, en pretender que lo que lleva siglos instaurado, se cambie con una par de frases llamativas en una pancarta (ya ponga feminismo o igualdad).

    Una prueba de ello es que a pesar de todas las estrategias que se han puesto en marcha, las encuestas dicen que entre nuestros chavales se detecta un preocupante repunte del machismo, tanto en ellas como en ellos.

    Recojo la frase de otro compañero o compañera que comentó que lo importante no son las banderas o los carnés que demuestran nuestra afiliación, sino las ideas que hay detrás. Enseña a pensar y no a obedecer. Yo he tenido la suerte de que me educase mi madre, quien me enseñó a pensar y no a obedecer. Casualmente, o tal vez no, es maestra.

    Poniéndome a mi misma de ejemplo, cuando yo desarrolle mis principios y valores, llegué a la misma conclusión que las feministas, pero aún así yo afirmaba con total convicción: “yo no soy ni machista ni feminista”. Años después, cuando por trabajo empecé a estudiar algo el movimiento feminista, me di cuenta que esa frase era producto de mi ignorancia. Aún así, lo importante es que en mi sistema de valores, ya tenía los principios de la revolución feminista integrados. Si yo hubiera visto esa pancarta cuando era más joven también habría dicho que la quitaran. Ahora habría intentado que no la retirasen. Conductas distintas, pero mis ideas eran las mismas.

    Por lo que si se me pregunta por herramientas, tengo una muy clara: transformar el sistema educativo, para que todos los niños y las niñas que nazcan en nuestra sociedad tengan la oportunidad de que les enseñen a pensar, y no solo a adquirir conocimientos o estudiar una serie de materias. Sobre esto hay mucha literatura escrita, solo que es ignorada por los que deciden las reformas educativas. No basta con introducir una asignatura de ética o educación para la ciudadanía. La herramienta imprescindible para conseguir una transformación no se ha puesto todavía en marcha. Nos costó siglos entender que el pueblo no puede ser analfabeto, pero ahora a todos nos parece una aberración que un niño no se escolarice. Espero que no nos cueste tantos siglos entender que nuestro pueblo es analfabeto en: pensamiento crítico, conciencia emocional, resolución positiva de conflictos… que son tan necesarias para vivir en sociedad como saber leer y escribir.

  10. marisol 6 años

    Es prioritario volver a hacer otra sesión sobre el género y la construcción de la identidad; pues, considero que el miedo a utilizar palabras como «feminismo» o «feminista» responde a las construcciones culturales dominantes a lo largo de la historia de la literatura, de la pintura y del cine sobre la imagen de la mujer -exceptuando la poesía mejicana de frontera- basadas en iconos como la «donna angelicata» y la «femme fatale». Si ya en el medievo aparecen imágenes de vaginas dentadas, ¿qué no pueden elaborar sobre nosotras hoy en día? Riámonos todas nosotras y respondamos con nuestras propias voces y actos.

  11. Cristina 2 años

    Hola a todos! Os he visto en youtube desde Zaragoza, en primer lugar felicidades por la calidad técnica del vídeo, con los fragmentos de la película incluidos y, por supuesto, por la calidad de los contenidos y las ponentes. Me estoy intentando acercar al feminismo últimamente con libros y me encuentro con una constante: o bien son demasiado simples o exgeradamente arduos, de manera q me resulta muy difícil entender lo que se intenta explicar. Se utilizan muchas palabras un poco abstractas o a las que alguien sin una educación en humanidades no está acostumbrado. Es cierto que no vengo del mundo de las humanidades, pero me considero una persona inquieta e inteligente y sí que tengo bastantes conocimientos de historia y economía a nivel aficionado. Esto me hace pensar que entender las ideas que propugnan los distintos feminismos debe de ser muy complicado en general para cualquiera. Con este vídeo me ha ocurrido también, aunque en menor medida que con libros y, con un segundo visionado de algún tramo, me he enterado de lo que se quería decir. Sin embargo, sigue faltándome una conclusión, alguna idea más cercana sobre qué medidas se pueden tomar para lograr la igualdad real. Ya digo que aún no sé prácticamente nada sobre feminismo y, por supuesto,la solvencia y los amplios conocimientos de oas ponentes dan mucha confianza sobre lo que se expone y siempre se agradecen iniciativas de este tipo, con el ánimo altruista de construir una sociedad más informada y libre.
    Felicidades al teatro del barrio, saludos cariñosos desde Zaragoza.

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